Llanura glaciar donde se asienta el Campo base.
En la cordillera Trans-Alaï, en los confines de las montañas del Pamir, en la línea que marca la frontera entre Tayikistán y Kirguistán, se alza imponente una cumbre que alcanza los 7.134 m. de altitud: el pico Lenin. Esta destacada cumbre se sitúa entre las 120 más altas de la Tierra y, por superar la cifra de los 7.000 metros de altitud su ascensión constituye un objetivo para alpinistas del mundo entero.
Dentro de una expedición bajo el liderazgo de Mariano Frutos, me aventure a la ascensión de esta cumbre. Mi leitmotiv era tener una experiencia diferente en la montaña. Hoyar una cumbre de siete mil metros era algo nuevo para mí, pues por encima de los 4.167 m. que mide el Toubkal nunca había estado hasta este verano. La dificultad técnica de esta cumbre es escasa, pero aquí entra en juego un hándicap que no es habitual para mí: la aclimatación a la altitud, con la falta de oxígeno y las bajas presiones atmosféricas que ello conlleva. Así que iba a exponer mi cuerpo a unas condiciones extrañas para él. Un reto diferente.
El Pico Lenin al atardecer.
La expedición estaba formada por montañeros provenientes de todo el largo y ancho del estado español. En total éramos 23 personas, unos con el objetivo de ascender un pico de cinco mil metros, otros con la empresa de hoyar una cumbre de seis mil metros y unos pocos para alcanzar la cumbre culminante de la zona: el Pico Lenin. De entre todos los miembros de la expedición tan solo conocía a los gemelos Oury; Daniel y Miguel. Pero tras 3 semanas de convivencia y de tantos momentos compartidos la amistad y la camaradería fue creciendo y afianzándose entre nosotros.
Durante estas 3 semanas he ido redactando, en el descanso de mi tienda, un diario de expedición muy personal. Ahora he decidido compartirlo. Pero como es extenso lo voy a dividir en tres partes. Pero como una imagen vale más que mil palabras, también lo acompaño de algunas imágenes, gran parte de ellas captadas por mí.
Los caballos son un elemento de gran importancia para la cultura kirguís.
Como prefacio a esta expedición y para aclimatar, durante la última semana de junio estuve por el macizo del Monte Rosa, en los Alpes Peninos. Se trató de una travesía de seis días; pernoctando en 5 refugios de altura, incluyendo la capanna Regina Margherita, el refugio más alto de Europa situado a 4.554 m; y ascendiendo 13 cumbres de cuatro mil metros, entre ellas la punta Dufour o Dufourspitze (4.634 m.). Esta actividad la compartí con Iván y Valeria, a quien estoy muy agradecido por su invitación. Una gran travesía que merecería también una detallada crónica.
Tienda de frutas y verduras en la ciudad de Osh.
Ahora sí, si me acompañáis vamos a viajar a Kirguistán, a subir muy cerca del cielo.
Martes 14 de julio.
De mañana salgo de Castelló, dejo mi furgo en Viver, donde me junto con Daniel Oury. De allí pasamos por Teruel a recoger a Miguel Oury y directos a Madrid, al aeropuerto de Barajas.
En el aeropuerto vamos conociendo a algunos de nuestros compañeros de la expedición. Aunque somos 23, y no nos da la memoria para acordarnos de todos los nombres. El grupo está compuesto por: Mariano, David, Miguel, Daniel, Claudia, Ángela, Eugeni Sénior, Eugeni Junior, Pedro, Gonzalo, Ganeko, Nico, Matas, Rubén, Pascual, Daniel, Alex, José Manuel, Jesús, Cobos, Alberto, Jesús y Luis. Hoy tenemos jornada maratoniana de vuelos: primero Madrid - Estambul y tras 2 horitas para cenar en el aeropuerto de Estambul, vuelo hasta Osh, ya en Kirguistán.
Miércoles 15 de julio.
Llegamos a Kirguistán a primera hora de la mañana. Recordemos que la diferencia horaria con España es de 4 horas. Por ejemplo a las 10 de la mañana en Kirguistán, son las 6 de la mañana en España. Habiendo mal dormido durante los vuelos estamos medio zombis. Pasamos el control del pequeño aeropuerto y nos recogen unas furgonetas que aquí actúan a modo de autobuses para acercarnos a un hotel donde nos espera un gran recibimiento y un copioso desayuno.
En las tiendas de Osh podemos encontrar estos típicos panes de esta zona del mundo.
Del país no vamos a tener tiempo de ver nada, es una verdadera lástima porque siempre me gusta ver la realidad del país y un tener un mínimo intercambio cultural con los autóctonos. Aunque es cierto que lo que vemos de la ciudad de Osh desde el autobús no me llama demasiado la atención. Se nota la herencia comunista con una arquitectura muy rígida y poco espacio para el desarrollo artístico. También se deja notar la mayoría musulmana por las múltiples mezquitas que vemos. Lo más curioso que he visto en la cuidad es un mirador instalado sobre una gran montaña rocosa que domina la ciudad. También alguna plaza con una mezcla curiosa de estatuas de personajes de la época comunista mezclados con personajes que parecen kirguises por sus vestimentas similares a los mongoles.
Durante el viaje entre Osh y el Campo base no paramos de ver montañas y valles.
Después del desayuno las furgonetas nos llevaran hasta el campo base del Lenin peak. Es un trayecto de 6 horas. Durante el trayecto, además de dormir, nos da tiempo a visualizar por las ventanillas un país desconocido para los europeos, pero con grandes paisajes. La zona de Osh es más aburrida y con una vegetación más seca, tipo esteparia. Pero a medida que avanzamos nos adentramos en valles mas húmedos y el paisaje se presenta más abrupto. Haremos tres paradas en el camino para disfrutar de las vistas de las estribaciones mas norteñas de los Pamires, que es el sistema montañoso donde se engloba el Lenin peak. También disfrutamos de un picnic, que nos han preparado en el lugar donde desayunamos, junto con algunos regalos.
Campo base del Lenin peak.
A media tarde llegamos por fin al Campo base, situado en el valle Achik-Tash, en una zona de pastoreo donde abundan las yurtas kirguises. El Campo base está instalado en una amplia llanura de origen glaciar, sorteada de pequeños lagos y rodeada de enormes montañas. Y dominándolo todo el Lenin peak y algunas cumbres de más de 6.000 m. que lo acompañan. Ahora nos esperan unos días de aclimatación en el campo base.
Las marmotas abundan por este valle, pero estas presentan un pelaje más rojizo que las europeas.
Jueves 16 de julio.
El campo base es un auténtico hotelito para montañeros. Con una gran nave que sirve de comedor, bar y zona de descanso o reunión; con baños y duchas individuales; con una consigna para dejar material cuando subamos a los campos de altura; con un entorno ideal para dar pequeños paseos e incluso con una pequeña laguna donde poder practicar paddle surf. Todo un lujo. En cuanto a las habitaciones, nosotros dormimos en tiendas que tenían enchufes individuales y luz eléctrica. Son tiendas amplias equipadas con unos pallets que aíslan del suelo y colchonetas. Las tiendas son para 2, pero muy amplias. Yo me junté con Rubén, de Mallen, un pequeño pueblo de Zaragoza a los pies del Moncayo, que además es enfermero y técnico en emergencias. Haremos buenas migas.
Vistas del paso Puteshestvennikov y de el valle de Achik-Tash donde se sitúa el Campo base. Destacan los variados colores y matices que muestran las montañas que rodean al valle.
Hoy para abrir boca haremos una ruta que nos lleva desde el Campo base hacia el Campo 1, pero sin llegar a él. Tras atravesar una llanura abisal o el campo de cebollas, al cual llamamos así por la abundancia de unos bulbos similares a las cebollas, llegamos al pie de las montañas. Luego iniciamos una ascensión junto a un cañón con alguna vistosa cascada, para más adelante ganar un collado llamado Puteshestvennikov, Travellers Pass, o en castellano paso de los viajeros.
Desde el paso de los viajeros contemplamos el enorme glaciar del pico Lenin.
Esta pequeña sierra separa el cañón por el que subíamos del amplio glaciar del Lenin. Así que al llegar al collado vislumbramos el vasto glaciar y las cimas que lo rodean. Desde el collado algunos aún continuamos ascendiendo por la cresta sur. Ganamos algunos metros más para aclimatar, llegando a una pequeña ante cima en el cresterío situada a 4.290 m. Luego vuelta siguiendo nuestros pasos hasta el Campo base. Al final resultan unas 4 h. de actividad. Por la tarde descanso, aunque me doy un corto paseo desde el Campo base hasta un amplio cañón que forma el río principal que baja del glaciar del Lenin. Durante el paseo una niña Kirguís, de una familia de pastores, se me acerca para jugar conmigo. Ellas también tienen curiosidad por las personas de otras culturas.
Una niña kirguís tenía curiosidad por conocerme.
Viernes 17 de julio.
Hoy tenemos planeada otra ruta de ascenso a una cumbre de 4.800 m. de altitud, similar al Mont Blanc. La ascensión a esta cumbre está en el planning original de la expedición, pero no obstante los guías consideran que el estado de la nieve no es el óptimo y no quieren arriesgar. Por tanto no llevamos con nosotros el equipo de nieve. Esto es una de las pocas cosas de la expedición que me ha decepcionado. Creo que por las conversaciones que tuvimos con los compañeros no soy el único.
Vista del pico Kurumdy (6.6.14 m.) y el pico Lenin (7.134 m.) desde el Campo base.
Finalmente salimos del campo base y en sus cercanías visitamos el pequeño cementerio donde están enterradas las componentes de la primera cordada íntegramente femenina que conquisto la cumbre del Lenin peak. Luego todas sus componentes perecieron en el descenso. Desde allí, buscamos la artista norte del Pico Petrovsky. La cómoda senda que discurre por la cresta nos lleva, siempre en ascenso, por diferentes litologías con sus respectivos colores. Un autentico disfrute para la vista.
Varios bonitos lagos ocupan el fondo del valle Achik-Tash.
Ascenso por la arista norte del Pico Petrovsky.
Ascendemos hasta la cota 4.400 m., lugar donde aparece la nieve y es necesario el uso de equipo de nieve. Allí algunos compañeros intentan avanzar más, pero sin crampones y piolet es tarea difícil. Se nota en el ambiente la decepción por parte de algunos. Pero no voy a hacer más hincapié en este pequeño suceso que no debe enturbiar el desarrollo de la expedición, ya que nuestro guía Mariano ha estado a la altura demostrando su gran experiencia, gran conocimiento de este rincón del mundo y su buen hacer como guía.
A medida que ganamos altura las vistas sobre el valle y el Campo base son más espectaculares.
En la zona final antes de llegar a los primeros neveros superamos alguna sencilla trepada.
Paramos unos minutos para esperar a los compañeros mientras disfrutamos de las espectaculares vistas que se divisan desde aquí. A continuación bajamos por la cresta hasta un collado, a partir del cual bajaremos por una canal pedregosa en dirección este, hacia la llanura donde se encuentra el Campo base, nuestro fin de ruta. Así hemos hecho una ruta de 3 h. 40 min. continuando con nuestra aclimatación.
Disfrutando de estos formidables paisajes del Pamir.
Descendiendo por la arista norte, que está salpicada por singulares gendarmes.
Por la tarde me voy con Daniel y su hijo Alex a dar un paseo por los alrededores del Campo base y con intención de darnos un baño en alguno de los bellos lagos de la zona. Pero como cosa del destino, acabamos conociendo a una familia kirguís que están pasando la temporada estival en una típica yurta kirguís. Nos hacemos fotos, intercambiamos alimentos e incluso acabamos bailando con las mujeres kirguises. Toda una experiencia, y además uno de los pocos momentos del viaje en los que nos relacionamos con los locales.
Junto a una familia kirguís y su yurta.
Sábado 18 de julio.
Hoy toca descanso general, aunque con opción a realizar un paseo por la zona. Con Daniel y Alex otra vez, decidimos hacer una ascensión a una cumbre de cuatro mil metros. Compartimos la ruta con los compañeros pero finalmente nadie más se anima. Saliendo del Campo base nos dirigimos al cañón del rio que baja del glaciar del Lenin. Seguimos el cañón rio abajo hasta un gran puente que cruzamos para ascender al Buaisha yurt camp, otro gran campo de Yurtas para alojar a senderistas. Continuamos hasta el Tulpar Lake, donde nos bañamos. Las aguas están bastante frías, pero la musculatura agradece el baño. Más adelante vemos 4 auto caravanas con matrícula europea, deben estar haciendo un gran viaje, quizá la vuelta al mundo.
Bajando hacia el cañón.
En el Buaisha yurt camp saludamos a unos terneros.
Tras dejar atrás el gran lago, iniciamos la ascensión al Panorama peak (4.130 m.). Primero avanzamos sin camino, ya que el track que llevamos además de dar mucha vuelta desciende mucho desnivel para luego volver a ascender, así que trazamos una diagonal desde el final del Tulpar Lake hacia la arista por donde discurre el sendero que nos llevara a cumbre. Una vez en la arista, por donde se avanza cómodamente, ya que es un lomo ancho, comenzamos a vislumbrar una enorme llanura abisal, que no es más que un enorme, aislado y fértil valle glaciar. El término Pamir originalmente hace referencia a este tipo de valles, y dentro del macizo reciben este nombre tan solo 7 u 8 de estos valles por su gran envergadura y sus características geomorfológicas.
Alex y Daniel caminan junto al Tulpar Lake.
Durante la ascensión nos deleitamos con las vistas al enorme valle y los lagos que lo decoran.
El valle que vislumbramos no es en rigor uno de los Pamires, pero a nosotros nos parece impresionante la enorme llanura que forma el valle. Solo considerando su anchura, en el lugar donde nos encontramos esta debe superar los 40 km. Es todo el recorrido que hicimos con las furgonetas el día que llegamos al Campo base, y para el cual invertimos más de una hora. Al otro lado del valle se pueden ver algunos pequeños pueblos. Continuamos con la ascensión y pasamos por una ante cima en la que encontramos dos enormes columnas de piedra en seco que parecen ser las columnas de Hércules. Luego la pendiente mengua hasta llegar al repecho final. Alcanzamos nuestra primera cumbre en Kirguistán; el Panorama peak con 4.130 m. de altitud y, como su nombre indica, una excelente atalaya para observar gran parte del valle Achik-Tash, donde se asientan los diversos campamentos; y muchas de las cumbres principales, destacando la cumbre objeto de nuestra expedición.
En el Panorama peak (4.130 m.).
El descenso lo realizamos por la arista norte hasta llegar de nuevo al puente sobre el rio, que está vez va muy crecido por el deshielo. Se pasa justo sin mojarse, ya que el caudal ha aumentado considerablemente. Y volvemos por el mismo camino hasta el Campo base. Hemos invertido 5 h. en esta ascensión y nos hemos apuntado nuestro primer cuarto mil en Kirguistán. Esta tarde descansamos y aprovechamos para preparar las mochilas para subir al Campo 1.
El rio a modelado en las paredes del cañón curiosas agujas.
El rio baja muy crecido.
Domingo 19 de julio.
Hoy subimos al campo 1, ya para quedarnos. La intención es volver al Campo base solo al final de la expedición, tras el intento de cumbre. Aquí tenemos que llevar prácticamente todo el material que llevamos para la expedición, así que preparamos 2 macutos, uno lo llevaremos a cuestas y otro nos lo portearan los caballos Kirguises. Cada uno opta por la opción que más le conviene, algunos dejan para los caballos prácticamente todo el peso, otros en cambio, como Ganeko por ejemplo, intentamos portear lo máximo que podemos. Mi opción es portear una docena de kilos y dejar a los caballos otro tanto. Aunque considero que hubiera sido más interesante realizar 2 porteos a pie desde el Campo base al Campo 1, por el tema de ascender con mayor autonomía, pero los tiempos de la expedición ya están establecidos de antemano.
Pasando junto a dos elementos muy característicos de estas montañas: un yurta y un caballo kirguís.
Los caballos realizan los porteos hasta el Campo 1.
Esta es la ruta que seguimos: del Campo base volvemos a atravesar el campo de cebollas y luego ascendemos al collado Puteshestvennikov o Travellers Pass. Desde el collado descendemos hacia el glaciar del Lenin sin llegar a su altura, y por una amplia tartera o morrena avanzamos a media altura sobre el gigantesco glaciar y por su vertiente hidrográfica izquierda.
Descendiendo hacia el vasto glaciar del Lenin.
El grupo camino del Campo 1.
Más adelante pasamos bajo unas características agujas rocosas y descendemos hacia un rio afluente del glaciar principal. Para cruzar el río podemos hacerlo a caballo por 5 dólares. Casi todos mis compañeros lo hacen, pero unos pocos optamos por descalzarnos y cruzarlo andando, ya que el activo no supera el palmo de profundidad. Si hacemos cuentas, 5 dólares por cabeza y por un centenar (o más) de personas que pueden pasar todos los días por allí: me salen unos suculentos sueldos. Ahora nos queda bien poco para llegar al Campo 1. Avanzamos por amplías morrenas con vistas a unas preciosas agujas de tierra que se sitúan junto al glaciar. Tras 5 h. 10 m. llegamos al Campo 1, también llamado Topol Camp.
Los locales que se dedican a cruzar el rio a los viajeros se ganan unos copiosos honorarios.
Nos instalamos en nuestras tiendas y vamos a comer a la carpa destinada a ello. Por la tarde opto por dar un paseo ascendiendo por el camino que se dirige al Yukhin peak hasta la cota 4.510 m. Desde allí hay una excelente vista de los campamentos, y que existen por lo menos hasta 5 campamentos distintos de distintas compañías.
Vista de los distintos campamentos. El nuestro es el segundo por la derecha, que resulta ser el más grande de los 5 que se ven en la imagen.
Continuara…
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