Montañas del Pamir, ya en territorio de Tayikistán.
Continúa desde aquí: 2ª parte. Expedición al Pico Lenin: Kirguistán
Y desde aquí: 1ª parte. Expedición al Pico Lenin: Kirguistán
Iniciando el descenso hacia el Campo 2.
Lunes 27 de julio.
Despertamos en el Campo 3 (6.100 m.), hace mucho frío, aunque ya hace algunas horas que salió el sol. Ha sido una noche dura la que hemos pasado por encima de los seis mil metros. El viento aquí arriba, en un lugar tan expuesto, aumenta considerablemente la sensación térmica de frío. Así que todo lo rápido que nos deja el cuerpo, recogemos y nos bajamos para el campo 2. A mí no me da tiempo ni a desayunar. Pero interesa descender rápido para que el cuerpo se vaya encontrando mejor a medida que perdemos cota.
Al fondo a la derecha se aprecian las tiendas del Campo 2.5.
El descenso es rápido, la dura rampa de acceso al Campo 3 la bajamos como un rayo. Luego continuamos sin pausa disfrutando de nuevo de las espectaculares vistas de todas las montañas que nos rodean. En 45 min nos plantamos en el campo 2, y aquí ya nos encontramos mejor, aunque casca mucho el sol y tenemos que ir quitándonos ropa.
Saliendo del Campo 2 hacia el Campo 1, se pueden ver los restos de pequeños aludes.
José Manuel descendiendo por las cuerdas fijas.
Allí me cocino algún liofilizado, comemos bien, descansamos unas horas y nos tiramos para abajo. En unas 3 horas y media llegamos al Campo 1. Hoy hace calor, pero apenas hacemos paradas y las zonas de cuerdas fijas y grietas las superamos rápidamente. La última parte por el glaciar y las zonas de morrena se hacen muy pesadas. Y por fin, que alegría llegar de nuevo a nuestro pequeño resort.
Llegando a la zona del grietas, con la panorámica del soberbio glaciar.
Lo primero que hacemos es comer, como se echaba de menos la comida del Campo 1. El cuerpo lleva un buen desgaste y todas las calorías son bienvenidas. Por la tarde toca una siesta, una ducha y descanso en general. Nos despedimos de todos los compañeros del programa del Razdelnaya, excepto Jesús y Jesús María que han tenido que quedarse una noche más en Campo 1 por un retraso de su porteador. A nuestros compañeros ya no los volveremos a ver, pero seguro que ya en España nos volvemos a juntar con alguno de ellos. Dormimos como reyes a esta altitud. Las tiendas del Campo 1 parecen una suite de lujo.
Parte más llana del glaciar, donde se forman verdaderos arroyos sobre el puro hielo.
Martes 28 de julio.
Jornada de descanso en el Campo 1. Nos despedimos de los 2 Jesús. Los 8 que quedamos para atacar el Lenin somos: Nico, Ganeko, Jose, Rubén, los gemelos Oury, Mariano y yo. Hoy están todos muy vagos, pero creo que me irá bien hacer algo de desnivel y de paso salir de la monotonía de la vida de descanso en el Campo 1. Es horroroso estar todo el día descansando, no me sienta bien estar tan quieto. Menos mal que los compañeros nos reunimos a ratos para contarnos historias.
La loma por donde paseo esta mañana presenta unas tonalidades bastante curiosas.
Después de desayunar me preparo y me subo hacia el cordal este del pico Yukhin hasta la cota 4.742 m. El avance es por zonas de morrena, como todo el terreno que rodea al campamento. Pero las tonalidades que adquieren las montañas son muy bonitas. Desde el cordal se divisa abajo un nuevo glaciar, y detrás un cresterio bastante afilado. Luego bajo por la ancha cresta de la loma con vista al bonito lago que ya visitamos hace unos días con Eugeni, Alex y Daniel. Y de allí vuelvo al Campo 1, donde me espera un buen menú.
Bajando hacia el campamento con el lago glaciar de telón de fondo.
Por la tarde nos dedicamos a matar el tiempo echando unas partidas de ajedrez y de tertulia en el bar del Campo 1. Menos mal que nos echamos unas risas para que pasen más rápido estos días tediosos de descanso. Ya llevamos muchos días juntos y ya hemos afianzado nuestra amistad, sobre todo con Rubén, mi compañero de tienda y de penurias.
Pasaje entre los seracs camino del Campo 1.
Miércoles 29 de julio.
Otro día de descanso, pero hoy decidí descansar totalmente. Hacen un paseo los compañeros hasta el lago y el glaciar cercano al Campo 1. Pero ya les he dicho que si estoy durmiendo no me molesten, así que me quedo durmiendo muy a gusto. Eso es lo que me pide el cuerpo: comer, dormir y comer de nuevo.
Un torrente se precipita por la ladera helada del glaciar.
Por la tarde toca la última ducha hasta volver de cumbre. Y luego lo preparamos todo para el ataque a cumbre. Pues mañana arrancamos a las 5 de la mañana camino de los campos de altura. He estado comentando con Mariano y mirando bien los tiempos, y hemos comprobado que me da tiempo a hacer cumbre el 1 de agosto y bajar llegando bien al aeropuerto. La previsión meteorológica también es buena para los próximos días. Así que vamos a por todas.
Amanece en el glaciar del Lenin peak mientras la cordada avanza.
Jueves 30 de julio.
Hoy haremos la subida del Campo 1 al 2. Me levanto con más tiempo y desayuno antes de salir. A las 5:05 abandonamos el resort. Hoy nos perdimos en la primera parte de la ruta por las extensas morrenas, y gracias a ello pasamos por el antiguo Campo 1 del cual solo quedan ruinas y residuos. Que lastima dejar toda esta basura aquí.
Uno de los gemelos Oury superando una de las múltiples grietas que se cruzan en nuestro camino.
El amanecer en la parte baja del glaciar nos ha dejado unas estampas realmente bellas. Un recuerdo que queda inmortalizado en algunas de las fotos que acompañan esta crónica. Al llegar a la zona de seracs y grietas, no nos encordamos, usamos las cuerdas fijas ayudándonos del jumar y los cabos de anclaje. Arriba de las cuerdas fijas ya nos encordamos para avanzar hasta el Campo 2. Hoy subimos mejor y más rápidos, como se nota la aclimatación. En 5 horas y cuarto nos plantamos en el Campo 2.
La subida hacia el Campo 2 hoy se hace mucho más llevadera debido a la buena aclimatación.
En el Campo 2 también hubo problemas con un sujeto que quería reservar 7 tiendas para sus amigos que aún estaban por llegar. Finalmente nos instalamos en las tiendas que queremos de las que quedan vacías. Siempre tenemos problemas en este campo de altura, es uno de los temas que más me desagradan de esta expedición.
Por la tarde noche nieva, para hacer más acogedora nuestra estancia. Pero la estampa por la mañana del campamento es muy bonita. En esta estancia en Campo 2 he comido, bebido y descansado mucho mejor que en la primera ascensión. Se nota que hemos aclimatado muy bien. La motivación para atacar cumbre también es muy buena.
Salimos del Campo 2 camino del Campo 3.
Viernes 31 de julio.
En esta jornada subimos desde el Campo 2 hasta el 3. Arrancamos tarde, a las 9 de la mañana, pero es cierto que tenemos poco trecho hasta el Campo 3. Desayuno bien, armo la mochila, voy al baño y a la hora señalada arrancamos escalonadamente. Vamos a subir sin prisas, pero sin pausa.
Duro repecho final hasta el Campo 3.
Nos vamos encontrando los compañeros durante la subida. Las vistas hoy son magníficas. Subimos mas cómodos que en la primera ascensión, pero el repecho final se hace duro. En 3 horas y media me planto en el Campo 3, algunos han subido más rápido y otros más lentos. Pero todos estamos aquí, algunos más tocados que otros. Por mi parte tengo buenas sensaciones.
Las tiendas del Campo 3 son nuestro sagrado refugio.
Elegimos buenas tiendas, es muy importante descansar bien antes del día D. La primera cosa que hago tras instalarnos es deshacer nieve al solete. Voy a preparar agua para el día de hoy, para esta noche y para el ataque a cumbre de mañana. A continuación comemos y a descansar. Por la tarde nieva en el Campo 3. El cuerpo está muchísimo mejor que en la primera ascensión. Las sensaciones para mañana son buenas, pero estoy un poco inquieto por el frío que nos encontraremos mañana.
Sábado 1 de agosto.
Día importante. Hoy subimos a cumbre. A las 3 de la mañana nos despertamos, mi compañero Rubén no ha dormido en toda la noche y tiene fiebre. Es muy duro que justamente caiga enfermo el día de cumbre. La vida no es justa, era el más motivado del equipo, y además en la primera rotación él se sentía fuerte para atacar cumbre. La mañana que dormimos en el Campo 3 durante la primera rotación, se veía muy bien para hacer cima, pero no lo intentó por ser el único del grupo que se sentía bien esa mañana. Aún así, a última hora Rubén decide intentarlo, que huevos.
Amanece cuando ya he superado la primera subida dura. Al fondo tenemos el Campo 3.
A las 4:10 de la mañana arrancamos del Campo 3. Al estar ya preparado, y para evitar pasar frío, comienzo un par de minutos antes que el resto del grupo, pensando que pronto me alcanzan. Primero descendemos un centenar de metros hasta un pequeño collado y a continuación comienza la ascensión de un duro repecho de unos 300 m. Pronto el día va ganándole el pulso a la noche. Las tonalidades que toma el cielo son estupendas. Se antoja que vamos a tener un día de bandera, nada de viento y tampoco hace el frío intenso que esperábamos. De hecho no me llego ni a poner las manoplas en todo el día.
Contemplar el alba por encima de los seis mil metros no tiene precio.
Un poco antes de superar este primer duro repecho, me adelanta Miguel Oury. El tío va como un tiro, ni le intento seguir. Mirando hacia atrás veo que el resto del grupo no me va recortando distancia. Miguel me dice que Rubén se ha dado la vuelta, que rabia. Aunque no lo sabemos, su hermano Daniel también se ha dado la vuelta, llevaba varios días con problemas estomacales, pero a eso se le une una mala noche y problemas pulmonares que luego le diagnosticará el médico.
Tras el primer repecho llega una zona más llana donde apenas se gana desnivel. Me encuentro muy bien y no tengo nada de frío, así que voy tirando. Veo a Miguel cada vez más lejos. Tras el llano la pendiente va aumentando progresivamente hasta alcanzar "el cuchillo", una zona equipada con cuerdas fijas que puede alcanzar en su parte superior los 60° de inclinación. Me giro y la cordada de 3 de mis compañeros, con Mariano, Jose y Nico está parada. Hace un rato que no avanzan. En mi cabeza, con pena, me hago la idea de que han desistido y solo Miguel y yo continuamos.
Zonas más tendidas se intercalan con las rampas más duras. La panorámica es brutal.
Arriba del cuchillo, el cual subo con ayuda del jumar, me encuentro con Juani, el guía Argentino con el que nos hemos cruzado muchos días y con el que hemos hecho amistad. El va con 2 navarros y otros clientes. Me saca una foto e intercambiamos unas palabras de ánimo. Me dice que voy muy bien, que me ve muy buena cara. Esto me motiva aún más. La continuación es más tendida. Me voy encontrando muy bien y mi motivación está por los cielos, como yo en estos momentos. Me vienen a la mente mis seres queridos. Primero mis padres, los que me han metido el veneno de la montaña ya desde que era un niño. Con unos meses ya estaba por las montañas de Benassal y con 2 años ya me llevaron a la cola de caballo del valle de Ordesa. Me acuerdo de mis hermanos, de todos ellos, pero especialmente de Joaquín, mi compañero de cordada en mis primeros viajes a Alpes y mi ángel de la guarda. Las lágrimas me acompañan durante un largo trecho, con esos recuerdos. Me acuerdo de mis amigos, de mis compañeros de aventuras, de los espeleólogos con los que he explorado el subsuelo y del resto del equipo de la expedición al Pico Lenin. Lloro y vuelvo a llorar, porque las montañas se suben con el corazón.
Aunque parezca que ya vemos la cumbre, es una ilusión óptica.
Ahora entro en la parte más psicológica de la ascensión. La altitud apenas aumenta pero la cima no se ve todavía. Se suceden zonas de bajada con zonas de poca pendiente. De repente veo aparecer a Miguel que ya está descendiendo victorioso, es un toro el tío. Me dice que todavía me queda una hora y media y que subiré alguna loma más pero que todavía no se verá la cumbre. Eso me ayuda para dosificar fuerzas y emociones. La zona final es pesada, la hora y media final está por encima de los 6.900 m. La falta de oxígeno se acentúa y el cuerpo va justo, pero los ánimos no decaen. Me voy cruzando con gente que ya baja de cumbre y adelanto a otros. Pronto veo ya la cumbre y un alpinista que baja me lo confirma.
Emotivos momentos de llegada a cumbre:
Siete horas después de partir del Campo 3, llego a cumbre yo solo. Momento de emoción, del objetivo alcanzado, la culminación de la expedición. En la cima hay un par de grupos, unos alemanes y otros que creo que son polacos. Tan solo he sufrido un poco de dolor de cabeza en la parte final de la subida, pero nada grave.
Cima del Lenin peak a 7.134 m. de altitud.
La zona de cumbre es un amplia loma donde existen pequeños montículos, y en uno de ellos están las típicas banderas tibetanas, el busto de Lenin y alguna placa conmemorativa. Pienso que han elegido esta elevación como podrían haber elegido otra, parecen estar todas a una cota similar. Me acerco hacia el borde este de la loma para asomarme y ganar más panorámica. Desde allí se divisan más cumbres y un amplio glaciar que ocupa todo el valle.
Me asomo al este de la cima para contemplar esta bella estampa.
Al volver a la cumbre y decidirme a bajar me encuentro con Nico que está coronando en este preciso instante. Es una alegría encontrarme con él. Nos tomamos varias fotos y comenzamos a descender juntos. Me comenta que atrás vienen Jose y Ganeko con Mariano. Por las informaciones posteriores sabemos que hoy han subido unas 23 personas al Lenin peak. Ciertamente la meteo era perfecta para la ascensión.
Con Nico en la cumbre del Lenin peak.
Al descender un buen trecho nos encontramos con los tres compañeros: Ganeko, Jose y Mariano; vienen tocados pero solo les queda poco más de una hora. Les animamos y seguimos bajando. Al poco, el dolor de cabeza se intensifica y tengo también alguna sensación de mareo. Nico está conmigo, menos mal, su ayuda me viene de perlas. Paramos a comer y beber y a ver si recupero. Pero enseguida continuamos, tenemos que perder altura rápido. Me preocupa "el cuchillo" de bajada, pero al acercarnos a él me voy encontrando mejor. A medida que bajamos desaparece la sensación de mareo, pero el dolor de cabeza continúa, no obstante la compañía de Nico me ayuda a avanzar. Mil gracias amigo.
Nico me acompaña durante todo el descenso.
Finalmente nos encontramos ante la última rampa y ya se ven perfectamente las tiendas del Campo 3. Al haber poca nieve en esta zona debida al venteo, alternamos zonas de roca y gravas con zonas de nieve. Llegamos al collado, descansamos un momento y remontamos los 100 interminables metros que nos separan del Campo 3. Nos ha costado 3 h. 10 min. bajar hasta aquí desde cumbre. Lo hemos conseguido.
Bajando la ultima rampa antes de alcanzar el Campo 3. Como se puede ver, este día hollaron la cumbre muchos alpinistas.
Comentamos con Nico y los dos pensamos que lo mejor sería bajar a dormir al Campo 2. Pero le pido a Nico dormir una hora antes de seguir bajando, ya que tengo mucho sueño. Tras esta siesta recogemos las cosas mientras llegan Ganeko, Mariano y José victoriosos. Nosotros dos bajaremos a dormir al Campo 2, ellos pasarán la noche en el Campo 3. Iniciamos la bajada y una vez bajo el gran repecho final de acceso al Campo 3 ya me desaparece el dolor de cabeza. Y en una hora bajamos tranquilamente desde el Campo 3 al Campo 2. Allí vemos a Miguel que también ha bajado en busca de su hermano, aunque Daniel ya no está en el Campo 2. Nos acomodamos en una tienda que queda libre y ya podemos celebrar la cumbre. Un día histórico para nosotros. No todos los días se asciende un siete mil.
Bajamos hasta el Campo 2 para descansar mejor.
Domingo 2 de agosto.
Hoy nos despertamos con calma y con la satisfacción de la faena bien hecha. Mientras desayunamos llegan los compañeros que han dormido en el Campo 3. Juntos bajamos hasta el Campo 1. Las grietas están un poco más abiertas cada día, pero superamos estas zonas sin problemas. Llegamos al glaciar y más adelante superamos los continuos subí-bajas por las extensas morrenas hasta llegar al Campo 1 tras casi tres horas.
Nuevamente superamos las grietas de la parte más rota del glaciar, en este caso mediante una escalera.
Allí nos esperan Rubén y Daniel enfermos. Rubén se ha recuperado pero Daniel hace muy mala cara. Es la cara negativa de la expedición, que nuestros dos amigos no nos hayan podido acompañar en la cumbre del Lenin peak. Luego comemos nuestro merecido manjar.
En la parte final del descenso pasamos por la zona más bonita para mi gusto.
Por la tarde Rubén y yo decidimos bajar al Campo base, pues yo tengo el vuelo un día antes que el resto del grupo y quiero avanzar lo máximo posible. Rubén pierde el tren de los caballos porteadores y le toca bajar con los 20 kg. de equipo a la espalda. Por el camino disfrutamos por última vez del inmenso glaciar de Lenin peak, en este caso de su zona inferior.
Rubén no necesita porteadores ni caballos. Como se nota que es maño.
Cruzamos el paso de los viajeros y enseguida vemos una gran manada de Yaks que pacen en la vertiente contraria del pequeño valle. Uno de los Yaks se ha escapado. Los pastores están intentando capturarlo para devolverlo con el resto de la manada, pero la tarea implica riesgo, ya que el bóvido opone resistencia y su cornamenta bien podría atravesar a su captor. Luego nos acercamos al monumento que han erigido los Sherpas nepalís que aquí trabajan, con sus banderines tibetanos que tan típicos se han hecho en muchas cumbres, pero que para los budistas tienen un significado sagrado, y que representa a los 5 elementos de la naturaleza.
Monumento budista junto a los campos base.
Este monumento está junto al Campo base de Central Asia Travel. También aprovechamos para visitar este último campamento. Y finalmente tras 3 horas y medía llegamos al Campo base de Ak-sai, nuestro final de expedición. Ahora sí que puedo decir que he ascendido y descendido al Lenin peak. Allí nos espera una merecida ducha y una buena cena.
Preciosas agujas durante el descenso desde el Campo 1 hacia el paso de los viajeros.
Lunes 3 de agosto.
Finalmente nos tenemos que esperar hasta las 5 de la tarde para tomar la furgoneta - autobús que nos llevara a Osh, así que volvemos a ver a los compañeros que bajan del Campo 1 y llegan justo para comer. Por tanto de mañana aprovecho para dar un paseo por los alrededores del Campo base y despedirme de este precioso rincón del mundo. Me acerco al profundo cañón que ha excavado el cauce principal de desagüe de los glaciares del Lenin peak y también visito las lagunas que se sitúan al norte del Campo base.
Multitud de pequeños lagos rodean el Campo base.
Estos parajes magníficos que se quedarán grabados en mis retinas, ha sido escenario de tan maravillosa experiencia personal. Por la tarde una furgoneta nos lleva hasta Osh, donde salimos a cenar y a celebrar los éxitos de la expedición. Aunque es cierto que no voy a tener tiempo de visitar nada de esta ciudad, una lástima, pero mi avión parte mañana a primera hora.
Despidiéndome de este rincón del Pamir tan especial para mí.
Martes 4 de agosto.
A primera hora de la madrugada (4:30) me dejan en el aeropuerto de Osh donde termina esta aventura. Tras hacer escala en Estambul llego a Madrid a media tarde. Y ya con tren hasta Valencia y con coche hasta Castellón, donde me espera mi casa, que no es mi verdadero hogar, ya que este son las montañas, tanto por fuera como sus entrañas.
Con mi amigo Rubén en el paso Puteshestvennikov.
Como conclusión a esta expedición diré que ha sido una experiencia única a muchos niveles. Primeramente como descubrimiento de este rincón del planeta, con sus gentes, sus paisajes, sus montañas y sus costumbres. Agradecido también con las personas con las que he compartido estos momentos, especialmente con Rubén, mi compañero de tienda y apoyo moral en muchos momentos. Pero también a todos los demás. Con Álex y Daniel pasé momentos preciosos. Con Nico esa celebración en la cima y ese descenso en el que agradezco mucho su apoyo. Con los gemelos Oury por picarme con el gusanillo de esta expedición y los momentos compartidos. Con Mariano por su experiencia como guía, la confianza infundida, sus sabios consejos y su paciencia. Con Ganeko y José Manuel por tantos momentos compartidos en estas cumbres. A Pascual por su carisma, a David por sus chistes, a Matas por sus ganas, a Eugeni Junior por su energía, y a su padre por su juventud, a Claudia, Pedro y Gonzalo por su sensibilidad con las aves (Pedro me ha chivado lo del Colirrojo de Güldenstädt), a Ángela por su empeño, a Alberto por sus batallitas de Picos de Europa, a Jesús María porque esta como un roble, y a Cobos y a Jesús por su discreción.
Me queda en el corazón esta experiencia vivida, en las piernas este reto conseguido y en la retina los paisajes tan extraordinarios de este rincón del Pamir.
Glaciar del Lenin peak.
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